Hay una edad en la que la cera deja de compensar. Las ingles irritadas cada mes, los pelos enquistados en las piernas, la cita que hay que encajar antes de cada viaje. A partir de los treinta muchas mujeres se plantean el láser no por estética, sino por cansancio.
Lo primero que sorprende es que no es una decisión de un día. Un tratamiento completo lleva entre seis y diez sesiones separadas por uno o dos meses, así que hablamos de un año, a veces algo más, hasta que el vello prácticamente desaparece. A cambio, desde la tercera sesión la vida ya cambia: menos pelo, más fino, y la cera se olvida para siempre.
Lo segundo es que el precio se entiende mejor por zona que por sesión. Las clínicas clasifican las áreas por tamaño, y los packs de varias sesiones reducen bastante el coste. Comparar el precio de una sola sesión de axilas entre centros dice poco; comparar el coste total de axilas más ingles en pack dice mucho.
Lo tercero, y lo más importante, es elegir bien dónde. Un centro de depilación láser en Málaga que explique qué láser usa, ofrezca una primera valoración sin compromiso y sea sincero sobre el vello claro o canoso, que el láser no elimina, es la señal de que sabes dónde te metes.
Y un aviso honesto: el láser no es definitivo en el sentido de para siempre sin excepción. Con los años o con cambios hormonales pueden aparecer pelos nuevos, y una sesión anual de mantenimiento los resuelve. Aun así, nadie que haya terminado el tratamiento vuelve a la cera.